Libro: “No temas al mal (El método Pathwork para transformar el ser interior)” Cap. 1 Conócete a ti mismo

18.04.2013 00:46

 

     Muy hondo en el corazón de cada ser humano se  encuentra el deseo de ser feliz. Pero, ¿qué es la felicidad? Si le preguntamos a diferentes personas obtendremos diferentes respuestas. Las personas espiritualmente inmaduras, después de pensar por un momento, tal vez dirán que si tuvieran ésta o aquélla satisfacción o la eliminación de una preocupación, serian felices. En otras palabras para ellos la felicidad significa la realización de  ciertos deseos.         

    Sin embargo, aunque esos deseos se volvieran realidad esas personas no serían felices. Seguirán sintiendo una profunda intranquilidad. ¿Por qué? Porque la felicidad no depende de las circunstancias exteriores o de la demás gente, sin importar cuan convencida de esa falacia esté la persona espiritualmente inmadura. La gente espiritualmente madura lo sabe. Saben que sólo ellos son responsables de su felicidad o infelicidad. Saben que son capaces de crearse una vida feliz, primero dentro de sí mismos, pero luego e inevitablemente en su vida exterior. Las personas espiritualmente inmaduras creen que la felicidad tiene que ser creada primero en el exterior debido q que las circunstancias exteriores, que no necesariamente sin provocadas por ellas, tienen que ajustarse a sus deseos. Piensan que al lograr esto serán felices. Las personas espiritualmente maduras saben que las cosas son exactamente al revés.

    Mucha gente no quiere aceptar esta verdad. Es más fácil culpar al destino, a la injusticia del destino y a los poderes superiores, a las circunstancias causadas por la demás gente, que aceptar la responsabilidad que se tiene con uno mismo. Es más fácil sentirse víctima. De ese modo uno no tiene que buscar, a veces muy hondo y con el máximo de honestidad, dentro de uno mismo. Y sin embargo la gran verdad es: la felicidad está en nuestras manos. Está en tu poder encontrar la felicidad desde un punto de vista espiritualmente maduro. Simplemente significa: Dios.

Muchas personas tratan de encontrar a Dios con toda sinceridad. No obstante, si se les pregunta qué es lo que quieren decir exactamente con eso, cómo imaginan que podría suceder ese encuentro, les resulta difícil dar una respuesta llena de significado. Aunque obviamente sí existe algo que podemos llamar “encontrar a Dios”.

    En realidad se trata de un proceso muy concreto. No se trata de algo brumoso ni irreal o ilusorio. Encontrar a Dios en realidad significa encontrar tu ser verdadero. Si te encuentras a ti mismo, hasta cierto punto, estás en un determinado nivel de armonía. Percibes y comprendes las leyes del universo. Eres capaz de relacionarte, de amar y de experimentar la dicha. Eres verdaderamente responsable de ti mismo. Tienes la integridad y el valor de ser tú mismo aun acosta de perder la aprobación de los demás. Todo esto significa que has encontrado a Dios; sin importar el nombre que le des a este proceso. También se le podría llamar volver a casa desde la autoalieneación.

    Encontrar a Dios es la única manera de alcanzar la felicidad. Y se le puede encontrar aquí mismo y ahora mismo. “¿Cómo?”, preguntarás. Amigos míos, a menudo la gente imagina que Dios se encuentra inconmensurablemente lejos en el universo y que es imposible alcanzarlo. Eso está muy lejos de la verdad. El universo entero se encuentra dentro de cada persona, de modo que Dios está dentro de cada persona. Cada criatura viviente tiene una parte de Dios dentro de sí. La única manera de alcanzar esa parte divina que se halla dentro de uno es recorriendo el empinado y estrecho camino del autodesarrollo. La meta es la perfección. ¡La base de esto es conocerte a ti mismo!

    Conocerte a ti mismo es definitivamente algo difícil. Pues conocerse a uno mismo significa enfrentar muchos rasgos poco halagadores. Significa una larga, continua e interminable búsqueda: “¿Qué soy? ¿Qué significan mis reacciones, no sólo mis actos y pensamientos? ¿Mis acciones están respaldadas por mis sentimientos o tengo motivos detrás de esos actos que no corresponden con lo que me gusta creer sobre mí mismo o con lo que me gusta que crea el resto de la gente? ¿He sido honesto conmigo mismo hasta ahora? ¿Cuáles son mis errores?

    Aunque algunos de ustedes pueden conocer sus debilidades, la mayoría de la gente ignora una buena parte de ellas, lo cual representa un gran obstáculo, incluso para aquellos que han alcanzado cierta altura en este empinado camino. No es posible sobreponerse a lo que se desconoce. Cada defecto no es para nada más ni nada menos que una cadena que te ata. Con el abandono de casa imperfección se rompe una cadena y se vuelve uno más libre acercándose a la felicidad – es decir tus defectos -, lo mismo que cualquier tendencia que rompa alguna ley espiritual. Puedes descubrir qué tanto has avanzado por este camino al observar tu vida y tus problemas. ¿Qué tan feliz eres? ¿Qué le falta a tu vida? El nivel de existencia de infelicidad e insatisfacción en tu vida es la medida en la que aún no has desarrollado tu potencial.

    Para quienes realmente se desarrollan, existe una profunda y apacible satisfacción, seguridad y un sentimiento de plenitud. Cuando estas cosas hacen falta, eso significa que no estás en el camino correcto, o que no has alcanzado la liberación que te está destinada una vez que hayas superado las dificultades iniciales que hay en este camino. Sólo tú conocerás la respuesta, sólo tú sabrás en dónde te encuentras en relación con esto. Nadie más puede ni tiene que responder a esta pregunta en tu lugar. Si estás en el camino correcto y aun teniendo ese profundo sentimiento enfrentas problemas en tu vida exterior, eso no debe desanimarte. Es posible que la forma exterior del conflicto interno con el cual estás trabajando ahora no pueda disolverse tan rápidamente.

    Mientras más dirijas las corrientes internas del alma hacia los canales correctos, más las formas exteriores correspondientes cambiarán, lenta pero seguramente. El problema exterior no puede desaparecer automáticamente hasta que el proceso no se haya realizado por completo. La impaciencia sólo será un obstáculo. Si estás en el camino correcto, vivirás y sentirás la gran realidad del mundo de Dios en tu vida diaria. Se volverá algo tan real, si no es que más, que tu entorno humano. Ya no será una teoría o un mero conocimiento intelectual. Vivirás en este mundo y sentirás sus efectos sobre ti.
Ahora me  retiro y le digo a cada uno: ninguno de ustedes deberá sentirse solo jamás. El amor de Dios está con todos ustedes. Vivan en paz, sigan este camino. Les traerá la felicidad.


 

 

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rsydkzzp03 | 16.01.2015